LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA EN EL PERÚ:

LUCES Y SOMBRAS

 

 

Academia de la Magistratura

 

I.          LUCES

 

1)    La reacción. Lo ocurrido en los últimos años ha sido tan grave para el Poder Judicial y el Ministerio Público, que ahora sólo cabe esperar una recuperación no es dable que las cosas empeoren.

 

2)    La opinión pública está llamada a jugar un papel decisivo en la recuperación del Poder Judicial y el Ministerio Público. Debe haber una gran campaña destinada a movilizar a la sociedad civil. La reforma del Poder Judicial no es asunto que competa únicamente a los abogados. Lamentablemente hasta el momento el gran público no ha dado muestras de interés por el tema. Al parecer la situación del Poder Judicial no es asunto que lo incumba directamente. Esto hay que cambiarlo.

 

3)    Hay atisbos de una decisión política por mejorar las cosas en la justicia. Una señal importante, lamentablemente no bien entendida por todos, fue el aumento de sueldos a los magistrados. Otra señal sería que el Presidente de la República incluya este tema en las reuniones de coordinación que está sosteniendo con líderes políticos.

 

4)    El nombramiento de los magistrados es otra muestra positiva. El Consejo Nacional de la Magistratura, a pesar de algunas críticas que se le han hecho, ha actuado acertadamente en el nombramiento de cuatro magistrados de nivel supremo. Este es un paso importante si lo comparamos con los antiguos modelos de nombramientos y ratificación de magistrados, en los que intervenía el Presidente de la República y el Congreso.

 

II.          SOMBRAS

 

a)    La falta de independencia del Poder Judicial es un mal que aún persiste. El más reciente ejemplo es la ley promulgada hace pocos días que exige un quórum especial en la Sala Plena para elegir al Presidente de la Corte Suprema y que, si no se alcanza dicho quórum, el actual Presidente interino continúa en funciones. El Congreso y el Poder Ejecutivo (al promulgar la ley) están interviniendo en la marcha del Poder Judicial y decidiendo quién ocupa su presidencia, decisión ésta que debería corresponder al propio Poder Judicial.

 

b)    La falta de recursos materiales es un mal que aqueja al Poder Judicial desde hace décadas. Una muestra es que el 2% de los gastos corrientes asignado al Poder Judicial por la Constitución de 1979, sólo se cumplió en una oportunidad. Al servicio de justicia se le regatean los recursos presupuestales, lo cual obviamente atenta contra su eficacia.

Ya se ha propuesto que el Poder Judicial cuente con un mínimo presupuestal y, además, que la administración y gestión de su presupuesto corresponda al Poder Judicial. No hay autonomía sin independencia económica.

 

c)    La falta de recursos humanos capacitados e idóneos es otro hecho que afecta al servicio de justicia.

 

Hay diversos factores que influyen en esto:

 

-         El desprestigio judicial. Las encuestas de opinión demuestran que el Poder Judicial está mal considerado. Por esta razón resulta poco atractivo para los mejores egresados de las Facultades de Derecho. 

 

-         Salvo honrosas excepciones, la educación legal en el Perú es deficiente. Así –mal formados jurídicamente- llegan a muchos jóvenes a formar parte del Poder Judicial.

 

-         Los Colegios de Abogados no ejercen un adecuado control de la ética en la profesión legal. Esto contribuye a la corrupción, tema que se aborda más adelante.

 

-         Para que el Poder Judicial cuente con mejores recursos humanos es necesario romper la inercia, es necesario ir dando pasos en la dirección correcta. El incremento de los sueldos ha sido positivo. El incremento presupuestal es otro, porque asegurará que los magistrados cuenten con mejores condiciones de trabajo (oficinas, equipo, asesores, etc.). El reconocimiento expreso de la autonomía del Poder Judicial es también un elemento favorable porque descartará la falta de estabilidad en el ejercicio del cargo, que desalienta a los eventuales postulantes.

 

d)    Otra “sombra” es la corrupción. Hay que luchar intensamente contra ella. Para esto se reclama un nuevo papel para el Consejo Nacional de la Magistratura, el cual –previa modificación constitucional- debe estar en aptitud de sancionar a los magistrados de todos los niveles.

 

e)     Finalmente, el gobierno del Poder Judicial debe estar a cargo de un órgano integrado por magistrados de los distintos niveles y representantes de la sociedad civil. Debe ser un ente ejecutivo, con personal a tiempo completo. La Sala Plena de la Corte Suprema sólo debe cumplir tareas ocasionales como la elección de sus representantes ante el Jurado Nacional de Elecciones y el Consejo Nacional de la Magistratura.

 

Lima, 7 de diciembre de 2001